Lectura de quebradas
Antes de entrar a una quebrada conviene mirar el color del suelo, la presencia de musgo y el rumor del agua. Esos indicios hablan de un microclima más fresco y húmedo que el del sendero abierto. También se observa el cielo sobre las lomadas: una tormenta a media ladera puede convertir un cauce seco en activo en pocos minutos. La actividad consiste en interpretar esas señales y decidir con calma si el grupo avanza o vuelve.